Yoga, mucho más que una moda
"Con la forma de vida occidental, vivimos en un estrés físico casi crónico, segregando adrenalina,
con la respiración acelerada y los músculos tensos. Estamos como si viviéramos en la selva y nos
persiguiera un tigre, preparados para salir corriendo. Ese estado crea una tensión muscular
permanente donde la respuesta fisiológica de la relajación se ha perdido, porque de no usarla
no existe. Con el yoga, realineamos el cuerpo correctamente desde el punto de vista
anatómico-fisiológico, recolocarmos la postura, junto a la respiración. Con la ayuda de ésta y las
asanas o posturas, que estiran los músculos, se reeduca el cuerpo y se eliminan molestias y
tensiones". Para quien piense que el yoga, que sube como la espuma en España, es un ejercicio
para actores, modelos y bailarines obligados a lucir un cuerpo 10, o de seguidores más o menos
exóticos de las modas orientales, lo que dice Marta Rodr’guez puede sonar extraño, pero esta
profesora de yoga, de 47 años, introductora en España del famoso método Iyengar, sabe bien
de qué habla. Rodríguez era una jovencísima estudiante de medicina cuando una escoliosis,
que le obligaba a llevar un alza en un zapato, le condujo al yoga. Pero las clases le aburrían y
decidió ir directa a las fuentes, a la India. "Yoga como filosofía sólo hay uno, pero hay multitud
de autores que han impregnado la práctica de su filosofía personal. Las asanas, las posturas,
que es como se conoce al yoga en Occidente, son sólo una parte. A través de ellas se llega a
tener una salud física muy buena para poder pasar sin problemas a la fase siguiente de control
de la respiración. Y hay tres fases más hasta la última, de la iluminación". Esta filosofía oriental,
ajena a nuestra cultura, cambió cuando el maestro indio Iyengar, profesor de Yehudi Menuhim,
su introductor en Occidente, hizo una revisión total de los textos de las asanas y revolucionó el
concepto de yoga. "El occidental se entusiasmó con el aspecto físico del yoga, una práctica más
adaptada a nuestro cuerpo y mentalidad. Iyengar introdujo una serie de posturas de pie que
preparan para la fase final. Nosotros estamos sentados en sillas toda la vida y no vamos a
sentarnos de repente en el suelo, en la postura del loto, porque nos destrozamos las rodillas",
explica Rodríguez, discípula directa de Iyengar, y que somete su elástico cuerpo a posturas
imposibles para la mayor’a de los occidentales. "Una persona que hace yoga es alguien que sufre,
física o mentalmente, y quiere encontrar una solución por sí misma. Y nota que a través de
esa forma de ayudarse, cuanto más practica mejor se encuentra, crece interiormente".

Tensiones musculares y nerviosas
El yoga está indicado para los problemas que tienen un origen postural, o tensiones musculares
conscientes o inconscientes, problemas de artrosis, artritis, de origen nervioso, de ansiedad, o
gastrointestinales. "Siempre que no se hable de milagros", dice Marta Rodríguez, "es una terapia
que se puede llevar adonde quiera que se vaya. Sólo se necesita una colchoneta y un espacio
de la longitud del cuerpo para practicar las asanas". Una práctica que, como ejercicio, relajación
y respiración, puede considerarse eficaz aliada de las terapias de la medicina naturista, siempre
que esté bien practicada. "El yoga mal hecho no es bueno para la salud, hay que tenerlo muy claro",
dice Rodríguez, que no puede entender cómo en España cualquiera puede colgarse un cartel de
profesor de yoga, o cómo los alumnos nunca preguntan por la formación profesional. "El problema
es que no hay una regulación oficial y eso da pie a mucho intrusismo. Por eso un médico se lo piensa
antes de recomendarlo". Sus clases, frecuentadas por médicos y bailarines de los mejores ballets,
han servido a muchos de sus alumnos para eliminar o mejorar distintas dolencias.

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EL PAÍS SEMANAL Domingo 12 de agosto de 2001